Un nuevo método basado en un algoritmo puede localizar signos como hemorragis o microaneurismas, indicadores tempranos de retinopatía diabética, una de las principales causas de ceguera.
La investigación conjunta realizada por el instituto de Oftalmobiología Aplicada (IOBA), investigadores del Grupo de Ingeniería Biomédica (GIB) y del Instituto de Investigación de Matemáticas (IMUVA) de la Universidad de Valladolid (UVA), y en colaboración con compañeros del Hospital Clínico Universitario de Valladolid y del Instituto de Neurociencias de Castilla y León (INCYL), permite detectar de forma automática lesiones rojas en la retina a partir de imágenes digitales a color del fondo de ojo.
Estas imágenes del fondo de ojo son pruebas rutinarias que se realizan para comprobar el estado de la retina. En pacientes diabéticos, esta prueba es crucial, ya que la aparición de lesiones rojas pueden ser los primeros signos de retinopatía diabética, la principal causa de ceguera en este grupo de población.
La importancia de detectar estas pequeñas lesiones a tiempo es tratar lo antes posible la patología, de forma que se impida la perdida de visión, o en el caso de que ya se haya perdido un poco, que esta continúe su progresión.
El problema llega con el aumento de la incidencia de diabetes en los países desarrollados, donde alcanza a un gran porcentaje de la población (en España, por ejemplo, es el 13,8%). Con estos porcentajes de pacientes afectados, se complica mucho analizar a tiempo la retinografías, ya que los especialistas capacitados para el diagnóstico son escasos en proporción.
A través de un algoritmo capaz de detectar píxeles oscuros en las imágenes y separar lesiones rojas teniendo en cuenta la forma o el color de estos píxeles. La precisión de este método es de un 84,45% sobre una base de datos privada y de un 86,89% sobre una base de datos pública.
Con esto, se conseguiría controlar todas las retinas de los pacientes diabéticos, y se abaratarían costes y carga de trabajo a los especialistas. “ De esta manera, los oftalmólogos dispondrían de herramientas de ayuda al diagnóstico de la enfermedad y se podría, incluso, desarrollar sistemas para que los oftalmólogos solo tuvieran que revisar aquellos casos que necesitaran de una atención más exhaustiva”